“Cuando era pequeño recuerdo que, debido al trabajo de mi padre, constantemente teníamos que mudarnos. Algo que para muchos habría sido molesto o triste para mí nunca lo fue.

Recuerdo como mi Madre al enterarse de la necesidad de mudarnos, sacaba de su libreta de direcciones una tarjeta de Transportes Especiales Gallardos y sonreía, marcaba el número telefónico y agendaba la cita.

A la mañana siguiente llegaba un gran camión de Transportes Especiales Gallardos y los trabajadores nos saludaban sonriendo mientras comenzaban a empacar cuidadosamente nuestras cosas y platicaban con nosotros. Cuando menos lo esperaba, ya estábamos camino al nuevo hogar.

Siempre llegaron nuestros muebles puntuales y bien cuidados. Después de la hermosa aventura, veía sonreír a mamá y papá, gracias a Transportes Especiales Gallardos nuestras mudanzas siempre fueron una grata experiencia que, ahora son bellos recuerdos.”

Alejandro S.